Inicien conmigo la aventura de compartir este espacio donde podemos comentar, sonreir, reflexionar y llevar un poco de Fe, Alegria y Amor.

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Ninguna relación es una pérdida de tiempo, porque si no te dio lo que buscabas, te enseñó lo que necesitabas. Cada relación tiene su po...

Ninguna relación es una pérdida de tiempo,
porque si no te dio lo que buscabas,
te enseñó lo que necesitabas.
Cada relación tiene su por qué,
su para qué, su enseñanza.
Nada que hayas vivido en tu vida
es innecesario, debes sacarle partido a todo,
debes aprender y salir adelante con lo vivido.
El tiempo no se pierde, lo que se pierde es la lección
si no pones atención a lo acontecido.

Las personas entran en tu vida por una razón, por una estación o por una vida entera. Cuando percibas el motivo, vas a saber qué hacer c...


Las personas entran en tu vida por una razón, por una estación o por una vida entera. Cuando percibas el motivo, vas a saber qué hacer con cada persona.
Cuando alguien está en tu vida por una razón:... es generalmente, para llenar una necesidad que has demostrado tener... ellas vienen para ayudarte con una dificultad, proporcionan apoyo y orientación, ayuda física, emocional o espiritual. Podrán parecer un regalo de Diós... y lo son!!
Entonces sin ninguna actitud errónea de tu parte o en una hora incierta, esa persona dirá o hará alguna cosa para que la relación llegue a su fin.
Algunas veces, esas personas... mueren. Algunas veces, simplemente...se van. Algunas veces actúan y te fuerzan a tomar una posición...
Lo que debemos entender es que nuestras necesidades han sido atendidas, nuestros deseos cumplidos y el trabajo de ellos hecho.Y ahora, es tiempo de marcharse.
Cuando las personas entran en nuestras vidas por una estación:... es porque llegó a su vez de repartir, crecer y aprender.
Ellas te traen la experiencia dela paz o te hacen reir. Ellas te podrán enseñar algo que nunca has hecho. Ellas, generalmente, dan una enorme cantidad de placer... Créeme!! Es REAL!!! Pero, solamente por una estación.
Relaciones de una vida entera... Enseñan lecciones para toda la vida. Cosas que debes construir para tener una formación emocional sólida. Tu tarea es aceptar la lección, amar a la persona y poner en práctica lo que has aprendido en todas tus otras relaciones y áreas de tu vida.


Paulo Coelho

NUNCA ENTREGUES TU AMOR ... a quien no sabe amar... Qué hace alguien con un libro si no sabe leer? Probablemente lo ignorará, lo de...


NUNCA ENTREGUES TU AMOR... a quien no sabe amar...
Qué hace alguien con un libro si no sabe leer?
Probablemente lo ignorará, lo destruirá, lo usará para cualquier cosa menos para leerlo, se le quedará empolvado en un rincón, rotas sus páginas, o simplemente lo abandonará sin prestarle ninguna atención....

Igual pasaría si entregas tu amor a alguien que no te valora, o que no sabe amar... Tu corazón quedará lastimado, abandonado, dañado e ignorado... Tus "hojas" quedarán rasgadas, maltratadas y tu autoestima quedará afectada... Piénsalo, elige en tu vida a quien te valora y realmente sabe AMAR... ♥♥♥


Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y...

Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado de joven, había perdido la vista. Este hombre, para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano. Sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento,  por lo que la pobreza era una constante en su vida y en la de su familia.

Cierta Navidad quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, quien nunca había conocido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras.
Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos un hermoso calidoscopio como alguno que él supo poseer en su niñez. En secreto y por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales, maderitas, etc.

Al cabo de la cena de nochebuena pudo, finalmente imaginar a partir de la voz del pequeño,  la sonrisa de su hijo al recibir el precioso regalo.
El niño no cabía en sí de la dicha y la emoción que aquella increíble navidad le había traído de las manos rugosas de su padre ciego, bajo las formas de aquel maravilloso juguete que él jamás había conocido...

Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo, con él regresó a sus clases en la escuela del pueblo.
En los tiempos de recreo entre clase y clase, el niño exhibió y compartió henchido de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban igual de fascinados con aquella maravilla y que pujaban por poner sus ojos en aquel lente y dirigirlo al sol...

Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con la ambiciosa intriga que solo un niño puede expresar: "Oye, que maravilloso calidoscopio te han regalado...¿dónde te lo compraron?, no he visto jamás nada igual en el pueblo..."
Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en ningún sitio... me lo hizo mi papá"
A lo que el otro pequeño replicó con cierta sorna y tono incrédulo: "¿Tu padre?...  imposible... ¡¡¡si tu padre está ciego..!!!". Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades absolutas puede hacerlo, y le contestó: "Si... mi papá esta ciego... pero solamente de los ojos... "SOLAMENTE DE LOS OJOS..."

El amor solo se puede ver con el corazón...
Bien lo supo el zorro, bien lo aprendió el Principito, bien deberíamos entenderlo...

"LO ESENCIAL ES INVISIBLE A LOS OJOS"

* La cama, pero NO el sueño. * La comida, pero NO la digestión * El libro, pero NO la inteligencia. * El lujo, pero NO la belleza. ...

* La cama, pero NO el sueño.
* La comida, pero NO la digestión
* El libro, pero NO la inteligencia.
* El lujo, pero NO la belleza.
* Una casa, pero NO un hogar.
* El remedio, pero NO la salud.
* La convivencia, pero NO el amor.
* La diversión, pero NO la felicidad.
* El crucifijo, pero NO la fe.
* Un lugar en el cementerio, pero No el cielo.

Preocúpate primero por las cosas de Dios...
No siempre te dará todo lo que pidas,

pero siempre te dará todo lo que necesites...

Durante los duros años de la depresión, en un pueblo pequeño de Idaho, USA, solía parar en el almacén del Sr. Miller para comprar product...

Durante los duros años de la depresión, en un pueblo pequeño de Idaho, USA, solía parar en el almacén del Sr. Miller para comprar productos frescos de granja. La comida y el dinero faltaban y el trueque se usaba mucho. Un día en particular, el Sr. Miller me estaba empaquetando unas papas.

De repente me fijé en un niño pequeño, delicado de cuerpo y aspecto, con ropa roída pero limpia que miraba atentamente un cajón de arvejas frescas maravillosas. Pagué mis papas pero también me sentí atraído por el aspecto de las arvejas. Me encanta la crema de arvejas y las papas frescas! Admirando las arvejas, no pude evitar escuchar la conversación entre el Sr. Miller y el niño.

«Hola Barry, como estás hoy?»

«Hola Sr. Miller. Estoy bien , gracias. Solo admiraba las arvejas… se ven muy bien.»

«Sí, son muy buenas. ¿Cómo está tu mamá?»

«Bien. Cada vez más fuerte.»

«Bien. ¿Hay algo en que te pueda ayudar?»

«No Señor. Sólo admiraba las arvejas.»

«¿Te gustaría llevar algunas a casa?»

«No Señor. No tengo con que pagarlas.»

«Bueno, qué tienes para cambiar por ellas?

«Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa.»

«¿De veras? ¿Me la dejas ver?»

«Acá está. ¡Es una joya!»

«Ya lo veo. Mmmm… el único problema es que ésta es azul
y a mí me gustan las rojas. ¿Tienes alguna como esta, pero roja, en casa?»

«No exactamente, pero casi.»

«Hagamos una cosa. Llévate esta bolsa de arvejas a casa y la
próxima vez que vengas muéstrame la canica roja que tienes.»

«Desde ya! Gracias Sr. Miller.»

La Sra. Miller se me acercó a atenderme y con una sonrisa me dijo:

«Hay dos niños más como él en nuestra comunidad, todos en situación muy pobre.

A Jim le encanta hacer trueque con ellos por arvejas, manzanas, tomates, o lo que sea. Cuando vuelven con las canicas rojas, y siempre lo hacen, él decide que en realidad no le gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de mercadería y la promesa de traer una canica color naranja o verde tal vez.»

Me fui del negocio sonriendo e impresionado con este hombre.

Un tiempo después me mudé a Colorado pero nunca me olvidé de este hombre, los niños y los trueques entre ellos. Varios años pasaron, cada uno más rápidamente que el anterior. Recientemente tuve la oportunidad de visitar unos amigos en esa comunidad en Idaho. Mientras estuve allí, me enteré que el Sr. Miller había muerto. Esa noche sería su velorio y sabiendo que mis amigos querían ir, acepté acompañarlos.

Al llegar a la funeraria, nos pusimos en fila para conocer a los parientes del difunto y para ofrecer nuestro pésame. Delante nuestro, en la fila, había tres hombres jóvenes. Uno tenía puesto un uniforme militar y los otros dos unos lindos trajes oscuros con camisas blancas. Parecían profesionales.

Se acercaron a la Sra. Miller, quien se encontraba al lado de su difunto esposo, tranquila
y sonriendo. Cada uno de los hombres la abrazó, la besó, conversó brevemente con ella y luego se acercaron al ataúd.

Los ojos azules llenos de lágrimas de la Sra. Miller, los siguió uno por uno, mientras cada uno tocaba con su mano cálida, la mano fría dentro del ataúd. Cada uno se retiró de la funeraria limpiándose los ojos.

Llegó nuestro turno y al acercarme a la Sra. Miller le dije quién era y le recordé lo que me había contado años atrás sobre las canicas. Con los ojos brillando, me tomó de la mano y me condujo al ataúd.

«Esos tres jóvenes que se acaban de ir son los tres chicos de los cuales te hablé. Me acaban de decir cuanto agradecían los «trueques» de Jim. Ahora que Jim no podía cambiar de parecer sobre el tamaño o color de las canicas, vinieron a pagar su deuda. «Nunca hemos tenido riqueza» -me confió- «pero ahora Jim se consideraría el hombre más rico del mundo.»

Con una ternura amorosa levantó los dedos sin vida de su esposo. Debajo de ellos había tres canicas rojas exquisitamente brillantes.

Moraleja:


No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones. La vida no se mide por cada aliento que tomamos sino por las cosas que nos quitan el aliento.